J.C. MonteamoreEstas muy sola… en forma indiferente llevas tu cuerpo, y en el, un corazón que late y un cerebro inmensamente rico en delirios y dramas, que a veces vociferas como queriendo expulsar… pues te duele que en tu cruel soledad, te acompañe, no comprende pero por esas cosas que nunca… nunca se saben has perdido la razón; y en ese inmenso bastión llamado manicomio, estas alojada juntos a muchos seres que como tu… por esas cosas que nunca se saben… son poseídos por esa locuras, tal vez para que la vida de los que nos llamamos cuerdos, les sea indiferente… muy indiferente.
Ya tus pasos devoran los metros de un corredor frío y gris, y te cruzas con tus compañeros y a veces cuando los gritos protestan… cantos y llantos se apagan, toma vida el sonido de tu taconear sobre ese piso cansado del ir y venir de todos ustedes… y sigues caminando ansiosa de ir a buscar, no se donde… no se que cosa… pero sigues caminando y el frío de la mañana te lastima… pero no te das cuenta… nadie te ayuda y la poca ropa que llevas puesta es solo para cubrirte en parte no para abrigarte; alguien te preguntara no se que cosa que referente a su delirio querrá hacerte participe y aliado de su aventura; otros te agraden pero si… hay alguien que te observa y en su mirada se nota que la resultante será el placer que solo puede darse en sexos opuestos… ¿Quién será? ¿Un compañero del delirio, o un celador?, que creyéndose dueño de ti y de la oportunidad, encontrara ese placer desenfrenado para ese momento de lujuria… ya con el hecho consumado me pregunto ¿si fuiste participe o solo un instrumento que se toma o se deja? , solo dios lo sabe y nosotros nunca lo sabremos, repuesta ya de ese momento… sigues caminando y el tiempo te dará motivos para que tu cuerpo cambie y se transforme… y sin saber serás poseedora de la etapa mas hermosa que pueda disfrutar una mujer pero normal pero no tu: el embarazo.
Ya no estas en el mismo lugar, tu estilo es otro, y otras como tu son tus compañeras… y el estado mental de algunas les da la posibilidad de ser concientes del momento que están atravesando y te aconsejan los pasos a seguir pero de nada sirven… tus delirios te transporta no se a donde… mientras tu cuerpo te indica que pronto serás madre; y ese día llega y algunas enfermeras dicen “ que lindo bebe” mientras otras manifiestan “será como la madre?” … y en el ir y venir de nombres emerge uno que quedara perpetuado aun después de su muerte, lo llamaran “ABELITO” ya retirado de su madre, la casa cuna recibe a esa criatura, producto de un encuentro de dos seres desencontrados con la realidad… y llevara un apellido y recuerda al buen celador del pabellón de mujeres de nombre Alfonso y deciden inscribirlo como “ Abel Alfonso “ y será ese tu nombre y apellido. Al transcurrir el tiempo ese niño será generador de momentos de alegría en nuestros corsos y en las reiteradas vueltas olímpicas de nuestra ciudad al triunfo de su querido Boca Jrs.
Amable y respetuoso por cierto, artífices de disfraces que aun tenemos presentes; y el tiempo fue pasando y Boca le dio la posibilidad de seguir festejando y fueron nuestros corsos que oculto en un antifaz, guardaba esa mueca de desencanto por no saber quien fue su madre.
Busco , golpeo puertas que nunca se abrieron y ya cansado pero no vencido arrastro su pena masticando la amargura de no poder y notando que sus manos y su corazón se llenaban de impotencia, murió, y su muerte fue para nosotros una profunda pena y nos dejo la incógnita, si dejo de sufrir y ahora en el cielo esta buscando ese ser que en vida taconeara por un corredor frío y gris como presagiando que aun en su locura podía dejarnos como herencia un ser tan bueno y querido, como fue y seguirá siendo, nuestro querido… ABELITO.


