Fue encontrado sin vida el jueves, en su casa. La fiscalía lo caratuló como “suicidio” pero familiares y amigos piden que se investigue ya que creen que hubo irregularidades, entre ellas, la no preservación del lugar. Señalan otros indicios.
El pasado viernes, los agremiados al Sindicato de Obreros y Empleados de la Industria de la Carne y Afines de Mercedes se conmocionaron con la noticia del deceso de quien fuera el secretario de acción social de la Carne, Cristian Villalba.
Villalba tenía 39 años, era separado y tenía una hija. El pasado viernes, familiares, amigos, los obreros del Frigorífico Lamar y del matadero El Mercedino despidieron los restos de Cristian “Tachi” Villalba, un hombre muy querido por sus compañeros y que por ese motivo ocupaba el cargo que tenía.
Según indicaron los diarios locales, para muchos su muerte genera dudas.
De acuerdo a lo que pudo saberse, fue encontrado boca abajo, sin vida y con un disparo de arma de fuego detrás del oído. Fue hallado en su casa por el propio secretario general del Sindicato de Mercedes, y su mejor amigo, David Amaya.
Al parecer, después de varios intentos por comunicarse con él, decidió ir a la casa para averiguar qué pasaba. Desde el miércoles que no iba a la sede de avenida 30 y 23, donde Villalba firmaba y extendía documentación sumamente necesaria en su área, una de las más requeridas por los trabajadores.
El parte oficial forma parte de un expediente cuya carátula encuadra el caso como “Suicidio”, pero para muchos de sus conocidos y algunos medios locales, varios elementos dejarían serias dudas.
Ya el viernes, en medio del llanto y el dolor, mucos se planteaban exigir la consideración de otras hipótesis, dadas varias contradicciones detectadas en el hecho.
La investigación recayó en la UFI Nº 2, en turno, a cargo del doctor Leandro Marquiegui. A pesar de los esfuerzos por consultarlo respecto de este tema desde este medio, no se logró dialogar con el funcionario judicial.
De acuerdo a la publicación del pasado sábado de uno de los medios colegas, entre los indicios por los cuales se especulan que no se trataría de un suicidio, se indica que Amaya fue a la casa (un departamento de tres en fila con un pasillo en callé 7 entre 14 y 16) y golpea. El dueño le habría dado un manojo de llaves que extrañamente eran del automóvil de Cristian y que el hombre las había encontrado en el piso del pasillo. “Para algunos, era como si alguien las hubiera arrojado desde afuera, donde hay una puerta con rejas que da a la calle”, señala el matutino.
Luego de golpear la puerta cerrada, Amaya advirtió las llaves del lado de adentro, insistió en golpear y ante la falta de respuesta, probó el picaporte y la puerta se abrió. Es decir, no estaba cerrada.
En el lugar no había desorden alguno. Pero grande fue la sorpresa de Amaya cuando vio el cuerpo de su compañero tendido en el suelo, en calzoncillo, boca abajo y con un manchó de sangre en la cabeza.
En estado de pánico y de shock, Amaya acudió al dueño del lugar y llamaron inmediatamente a la policía y a un familiar (uno de los hermanos) quien inmediatamente llegó al lugar. En presencia de agentes policiales y médicos, dieron vuelta el cuerpo y reconoce a Cristian.
Entre las dudas que les surgieron a muchos, sus familiares se quejaron de que “no se preservó el lugar para investigar, lo cual es responsabilidad del fiscal que no llegó en el acto” y aseguran que se apresuró al caratular el hecho como “suicidio”.
Amigos de Villalba aseguran que jamás expresó conductas depresivas ni algo que indique una tendencia a una decisión trágica. Todo lo contrarío, Cristian tenía varios planes.
“Es raro que parecía que se preparaba para bañarse o descansar y decida quitarse la vida solo. Además, lo de la llave del auto, que parece haber sido arrojada desde afuera, es uno de los principales elementos, que hasta han permitido completar la hipótesis con las dudas de si el automóvil estuvo o no durante la tarde del miércoles afuera”, señaló uno de sus compañeros.
Ahora, todos exigen que se investigue la situación. No creen que “Tachi” haya tomado esa determinación. Entre otras cosas, piden que se investigue para determinar la trayectoria del proyectil, pues según testigos, tiene un orificio detrás del oído.


